Línea 33 : Snort Fiction
Liberarse es preciso, dijo el tipo en la tribuna.
Qué idiotez.
Cómo le dices eso a un hombre acabado. A un sujeto así sólo le interesa terminar de consumirse.
Me levanté de mi asiento y abandoné la asamblea de Alcohólicos Anónimos.
Peor aún,
cómo le dices eso a un personaje anónimo. De qué se liberará. De su anonimato? Es lo único que posee.
Yo era un hombre acabado.
Cómo lo supe? Por dos síntomas.
El primero era que todos, en absoluto, los artículos que publicaba en el periódico incluían una dedicatoria. Cuando alguien se encuentra en la cima, de su arrogancia o su emancipación, no es agradecido. Tampoco desagradecido.
El segundo se debía al pueril detalle de que siempre que intentaba dejar la cocaína, en lugar de internarme en una clínica de rehabilitación, me refugiaba en AA.
Lo hacía, no porque creyera en el programa, lo procuraba porque oír las miserias de los otros me daba valor para soportar las mías.
Me repetía que si ellos lo conseguían yo también debía lograrlo.
Qué tenían ellos que no tuviera yo.
O mejor dicho, qué no tenían ellos que tampoco yo careciera.
Es mentira eso de que un hombre se hace fuerte cuando se decepciona. Se vuelve adicto a su propia decepción. Y eso,
sumado a su alcoholismo y su drogadicción nos da un auténtico crítico musical.
Había oído las estupideces más vip desde una tribuna de doble a y nunca me irrité. Pero
aquello de liberarse de verdad me jodió el parque.
Decidí que era momento de dejar de jugar al héroe de mi mismo.
Decidí que era
preciso
regresar a la cocaína.
Alejarse del vicio te convierte en un expatriado.
Con la paranoia que se refinan los dílers, para cuando llamé al mío, la grabación
el número que usted marcó no stá disponible o se encuentra fuera del área de servicio, favor de llamar más tarde,
me indicó que había cambiado de celular.
A la antigüita.
Sí quería conectar coca, sería a la old fashion.
Me automandé al buró del servicio a domicilio.
Me cagaba ir a los condominios Mannhatan por el polvo.
Siempre caciquean. Las bolsitas no stán bien servidas. Si tienes suerte te despachan chido, si no, te vuelan el 30% del material.
Llegué a la ventanita y pedí un dos cincuenta.
Me atendió un niño de diez años. Y me dio una bolsa jodida.
Lo que hace el narco, con tal de no exponerse. Colocar a niños en los puntos de venta.
Lo que faltaba, quel día del relanzamiento de mi carrera en la falopa, me transaran.
Derrotado por un infante.
Intenté negociar con él. Le exigí que me diera otra.
No resultó. Sólo se limitó a decirme
No caliente, no caliente.
Le ofrecí una cajetilla de cigarros si me intercambiaba la bolsa.
Nada. Puro
No caliente, no caliente.
Estafado por un infante.
Stoy acabado. Quieren más pruebas?
Me largué emputecido.
No speré a llegar a la casa para zumbarme.
Me fleté una línea en los baños públicos del mercado. Y algo sucedió. En cuanto comencé a disfrutar como la droga se disolvía en cada una de mis terminales nerviosas, algo ocurrió.
Me liberé.
Por fin me libré.
Me esnifé otra raya
y
me liberé.
Me liberé hacia la locura.
Que siga la fiesta.
______
Capítulo de la novela
LAS ENFERMERAS DE LA SOLEDAD
de Carlos Vzz
unatemporadaenelinfierno@yahoo.com.mx
Qué idiotez.
Cómo le dices eso a un hombre acabado. A un sujeto así sólo le interesa terminar de consumirse.
Me levanté de mi asiento y abandoné la asamblea de Alcohólicos Anónimos.
Peor aún,
cómo le dices eso a un personaje anónimo. De qué se liberará. De su anonimato? Es lo único que posee.
Yo era un hombre acabado.
Cómo lo supe? Por dos síntomas.
El primero era que todos, en absoluto, los artículos que publicaba en el periódico incluían una dedicatoria. Cuando alguien se encuentra en la cima, de su arrogancia o su emancipación, no es agradecido. Tampoco desagradecido.
El segundo se debía al pueril detalle de que siempre que intentaba dejar la cocaína, en lugar de internarme en una clínica de rehabilitación, me refugiaba en AA.
Lo hacía, no porque creyera en el programa, lo procuraba porque oír las miserias de los otros me daba valor para soportar las mías.
Me repetía que si ellos lo conseguían yo también debía lograrlo.
Qué tenían ellos que no tuviera yo.
O mejor dicho, qué no tenían ellos que tampoco yo careciera.
Es mentira eso de que un hombre se hace fuerte cuando se decepciona. Se vuelve adicto a su propia decepción. Y eso,
sumado a su alcoholismo y su drogadicción nos da un auténtico crítico musical.
Había oído las estupideces más vip desde una tribuna de doble a y nunca me irrité. Pero
aquello de liberarse de verdad me jodió el parque.
Decidí que era momento de dejar de jugar al héroe de mi mismo.
Decidí que era
preciso
regresar a la cocaína.
Alejarse del vicio te convierte en un expatriado.
Con la paranoia que se refinan los dílers, para cuando llamé al mío, la grabación
el número que usted marcó no stá disponible o se encuentra fuera del área de servicio, favor de llamar más tarde,
me indicó que había cambiado de celular.
A la antigüita.
Sí quería conectar coca, sería a la old fashion.
Me automandé al buró del servicio a domicilio.
Me cagaba ir a los condominios Mannhatan por el polvo.
Siempre caciquean. Las bolsitas no stán bien servidas. Si tienes suerte te despachan chido, si no, te vuelan el 30% del material.
Llegué a la ventanita y pedí un dos cincuenta.
Me atendió un niño de diez años. Y me dio una bolsa jodida.
Lo que hace el narco, con tal de no exponerse. Colocar a niños en los puntos de venta.
Lo que faltaba, quel día del relanzamiento de mi carrera en la falopa, me transaran.
Derrotado por un infante.
Intenté negociar con él. Le exigí que me diera otra.
No resultó. Sólo se limitó a decirme
No caliente, no caliente.
Le ofrecí una cajetilla de cigarros si me intercambiaba la bolsa.
Nada. Puro
No caliente, no caliente.
Estafado por un infante.
Stoy acabado. Quieren más pruebas?
Me largué emputecido.
No speré a llegar a la casa para zumbarme.
Me fleté una línea en los baños públicos del mercado. Y algo sucedió. En cuanto comencé a disfrutar como la droga se disolvía en cada una de mis terminales nerviosas, algo ocurrió.
Me liberé.
Por fin me libré.
Me esnifé otra raya
y
me liberé.
Me liberé hacia la locura.
Que siga la fiesta.
______
Capítulo de la novela
LAS ENFERMERAS DE LA SOLEDAD
de Carlos Vzz
unatemporadaenelinfierno@yahoo.com.mx

7 Comments:
orale, yo me preguntaba qué había sido de ti.
está chido tu blog.
¿habrá letrina para después o se ha dormido por un rato?
miraaaaa hasta que se algo de ti. mendiga.
sube los poemas porno que carlos escribio para raquel bigorra.
besos y abrazos
la diva
simple
senior observador, mas simple su comentario. no creo que sea tan observador...
¡Gracias por visitar mi blog! He de reconocer que el tuyo es interesantísimo. Ya te iré visitando.
Saludos!
pura pendejada
cheeeeé dejen su nombre
ja!
Post a Comment
<< Home